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Vondie Curtis-Hall, Evan Jonigkeit and Rebecca Hall attend a Special Screening for Searchlight Pictures “The Night House “ on Wed Aug 11, 2021 in New York.

Entrevista al director David Bruckner de La Casa Oscura

LA CASA OSCURA de David Bruckner se estrenó a nivel mundial en el Festival de Cine de Sundance en enero de 2020, donde obtuvo excelentes críticas y un acuerdo de distribución con Searchlight Pictures. Basada en un guion original de Ben Collins y Luke Piotrowski, la película se centra en Beth (interpretada por Rebecca Hall), una mujer que está luchando por superar la inesperada muerte de su marido, quien se suicidó en el lago junto a la casa de sus sueños que construyeron juntos. Mientras intenta encontrarle sentido a la vida que él dejó atrás por ella, Beth es atormentada por visiones inquietantes y la sensación de que hay un misterio mucho más grande por resolver.

Bruckner hizo su debut como director cinematográfico en 2017 con El ritual, basada en la novela de Adam Nevill, protagonizada por Rafe Spall, Arsher Ali, Robert James-Collier y Sam Troughton. Anteriormente, había contribuido con segmentos en proyectos de antologías de terror entre las que se incluyen: Southbound, Las crónicas del miedo (V/H/S) y The Signal. En 2008, Bruckner fue nominado junto con los codirectores de The Signal a un premio Independent Spirit John Cassavetes.

Composer Ben Lovett attends a Special Screening for Searchlight Pictures “The Night House “ on Wed Aug 11, 2021 in New York.

¿Qué fue lo que más te impactó del guion al recibirlo?
Creo que tengo un aprecio especial por el cine psicólogico. Y sinceramente, el guion de Ben y Luke me pareció deliciosamente desconcertante. Lidiaba con numerosas cuestiones que no tenían una respuesta sencilla, se regodeaba en las contradicciones, de una manera que lo hacía sentir muy real. Pero también me frustraba de una manera muy similar a como nos frustra lidiar con problemas complejos.

Además me pareció que tenía un gran dominio para hacer uso de muchos de nuestros tropos de terror favoritos, pero de maneras realmente únicas. Eso dejaba mucho lugar a la imaginación. Me pareció una forma brillante e ingeniosa de retratar el interior de la vida de Beth, a medida que se va hundiendo cada vez más profundo. Y para un director de películas de terror como yo, te abre un enorme abanico de cosas que puedes hacer, y no pude resistirme.

Usaste la palabra “frustrante”. ¿Cómo comenzaste a desgranar eso?
A veces el universo es más fiel a sí mismo cuando se encuentra en un lugar de contradicción pura. Y creo que la nota de Owen en la película es un poema maravilloso y un gran misterio que Beth debe intentar desentrañar, pero que realmente cobra vida en la dicotomía, en el espacio entre la vida y la muerte, entre el significado y el anti-significado. A veces no quieres necesariamente hacer una declaración sobre cómo es una experiencia en particular sino más bien, capturar el dilema. Y creo que eso es algo que logró hacer esta historia.

¿Debías tener cuidado de mantener el motor del misterio encendido? ¿Saber cuándo revelar cosas y cuándo frenar?
Definitivamente. Creo que una de las cosas que nadie me enseñó sobre hacer películas es que la comprensión es fundamental, y la pierdes rápidamente cuando te embarcas en la creación de una de estas piezas. Es como: toma cualquier frase del cine que te encante, y ahora reprodúcela repetidamente unas 30 veces, y luego pregúntate si aún entiendes lo que significa.

Así que, para cuando pasas a la edición, eso es básicamente lo que cada momento de la película es para ti. Con frecuencia traes a extraños a la sala de edición para preguntarles cosas muy simples como: ¿entiendes esto? ¿Qué significa esto para ti? Estás todo el tiempo intentando volver a tus primeras impresiones, e intentando preservar esas vívidas lecturas iniciales que hiciste al principio.

Rebecca Hall in the film THE NIGHT HOUSE. Photo Courtesy of Searchlight Pictures. © 2020 Twentieth Century Fox Film Corporation All Rights Reserved

Creo que con esta película, sabíamos que debíamos contar con un misterio que uno pudiera seguir. Necesitábamos algo en lo que el público se pudiera involucrar. Y en lo que Beth debía creer. Debía creer que había “algo’” ahí para continuar y sentirse desafiada en ese sentido. Pero la película tenía el potencial de abrir fisuras en esa dirección y comenzar a hacerte perder pie cada vez que crees tener la respuesta. Así que, teníamos varios mapas y diagramas.

Creo que reenvié a Ben y Luke un desglose bien detallado de cinco formas en las que yo interpretaba la película. Y luego entre los tres acordamos intentar que todas jugaran simultáneamente en la película. Así que estamos intentando mantener varios platos girando en equilibrio, distintas interpretaciones activas al mismo tiempo. Si lo logramos con éxito o no, aún está por verse. Porque creo que a medida que más personas ven la película y nos cuentan sus experiencias, voy sintiendo que “Todos comprenden esta lectura y todos entienden esta otra, pero muy pocos se detuvieron en aquella”. Definitivamente en ese sentido queríamos tener el oro y el moro.

¿Hubo alguna lectura en particular de la película a la que fue difícil hacerle justicia, o lo dices en forma más general?
Más en general, creo. Pero diría que el gran conflicto con cualquier tipo de historia de terror psicológico clásica, remontándonos a Otra vuelta de tuerca, gira en torno a qué es real y qué es una manifestación de la psique del personaje. Con LA CASA OSCURA, puedes trazar esa línea de manera diferente a lo largo de la historia. Uno puede decir que puede marcar el momento cuando empieza el sueño, o salirse completamente de la película y señalar: “Bueno, las películas son sueños, y todo es interpretado a través de metáforas y no hay un suelo firme sobre el cual pararse”. Todo depende de cómo uno, como espectador, bosqueja su realidad en base a lo que está viendo.

¿Es eso parte de lo que te atrae de historias como ésta, y del género de terror en general? ¿Cómo puede la subjetividad jugar un papel tan determinante?
Sin duda. Es un género de gran inventiva por como funcionan los tropos, y el subgénero de terror psicológico en particular. Las cosas que hacen ruidos misteriosos en la noche son de alguna manera manifestaciones de tu imaginación. Lo que te atormenta es casi siempre un reflejo que algo no resuelto en tu interior. La culpa es un gran alimento del terror, la creencia de que has hecho algo mal, o de que eres responsable de algo. Estas son la clase de cosas que surgen una y otra vez. Así que, muchas veces, los monstruos y maquinaciones que creamos son reflejo directo de lo que sucede en nuestro interior. Y tienes mucha más licencia para trabajar con eso en el género de terror creo que en otras esferas donde tienes una sólida cuarta pared establecida, y la audiencia lo sabe.

La película lidia con el duelo de un personaje. ¿Fue algo que quisiste explorar activamente a través de la parábola sobrenatural de la historia, o algo que se manifestó en forma natural a través de los aspectos del género?
Sé que para mí, uno oscila entre ambos como un punto de partida personal, y te conectas con lo que te identificas. A mí la ansiedad no me es ajena. Desde que era chico, siempre fui una persona ansiosa. Y creo que el género de terror siempre me pareció interesante en ese sentido, porque es una forma de confrontar muchos de esos sentimientos. Creo en esa idea de que uno se junta en un cine a ver una película de terror para confrontar sus emociones negativas. Así que, en ese sentido, para mí es muy relevante explorar este tema.

Pero luego a veces te echas un poco atrás, y piensas en la responsabilidad de explorar el dolor de una pérdida, o en algunos casos como este, las motivaciones del suicidio, que son temas duros. De manera que quieres ser cuidadoso y responsable, y reconocer que estos son hechos que desencadenan una enorme cantidad de emociones desestabilizadoras y ponen toda tu realidad patas arriba.

Y, en particular, cuando se trata de explorar una relación, la ausencia de tu pareja, sea por una ruptura o porque perdió la vida, siempre es algo tan completamente determinante, porque debes pasar a entenderte a ti mismo de un contexto completamente diferente. De repente todo lo que haces es diferente, porque ahora lo haces solo, y lo haces fuera del contexto de otra persona. Te obliga a hacerte preguntas, como: ¿quién soy sin ti? ¿quién eras tú para empezar? ¿Quiénes éramos nosotros? Ese tipo de cosas. Por lo que hay tanto allí para escarbar.

¿Qué tan esencial fue contar con la colaboración de una protagonista como Rebecca Hall, que pudiera embarcarse en esa experiencia contigo e involucrarse con ese arco narrativo con la misma pasión?
Ah, bueno, soy un fan de Rebecca desde hace tantos años. Obviamente, nos vinieron en mente películas como Christine y El gran truco en cosas que exploramos en esta película. Pero al trabajar con ella, quedé impresionado por lo intrépida que es a la hora de hacerlo. Había muchísimo terreno inexplorado en esto. Nos gusta decir que estuvimos sobre la cuerda floja durante gran parte de la película. No sabíamos si iría a ir en una dirección o en otra, y no había una hoja de ruta fácil de interpretar, en cuanto a cómo se comportaría o reaccionaría frente a ciertas cosas. Y ella estaba sencillamente dispuesta a ahondar en eso. Por momentos disfrutaba retirar el equipo de filmación para darle espacio para explorar estas cosas. Intentamos mantener cierta impredecibilidad en la sala y dejar sencillamente que las cosas sucedieran. Y es encantador trabajar con ella y está tan abierta a explorar estas cosas de cabo a rabo.

Rebecca tiene una franqueza que puede desarmar a los demás cuando está en su papel. Hay mucho de eso en Beth, porque está conmocionada por estos sucesos y realmente no le importan las convenciones sociales. Así que, eso le da un tipo de honestidad que puede descolocar a la gente que la rodea. Ella está diciendo la verdad, de una manera que ninguno de nosotros fuimos realmente capaces de hacer.

Tiene una agudeza en su habilidad para hacerlo, que por momentos es asombrosa. Y creo que logró encontrar el humor en eso de una manera extraordinaria. De modo que no todo fuera puro peligro. Había una dosis de risas. Un cierto alivio cuando lo necesitábamos.

Hay momentos en los que uno tiene la sensación de que Beth disfruta su libertad para decir algunas de las cosas que dice. No es que en seguida la ataca la culpa, que es como suelen desdecirse de ese tipo de comentarios los personajes que suelen gustarnos. Y aún así nos ponemos del lado de ella.
Bueno, creo que parte de eso se debe a que, como Beth se siente liberada por las circunstancias de su situación, es capaz de decir lo que ninguno de nosotros puede decir realmente. Conversamos mucho sobre esas interacciones sociales incómodas ante el dolor. Hablamos mucho sobre la mala medicina que las personas quieren proporcionar. Y mayormente, ella se mueve a lo largo de la película rodeada de gente que quiere ayudar y no sabe cómo hacerlo, y no puede realmente procesar la profundidad de lo que ella está atravesando. Y ella está intentando transmitirles eso.

Creo que una de las cosas que es divertida de la película es que, como ella es capaz de decir lo que piensa aún a costa de ellos, es fácil apoyarla como personaje. Y uno siente que está de su lado de una manera extraña, pero luego tal vez va demasiado lejos. Y cuando termina al filo de un precipicio y en terreno peligroso, espero que el público sienta cierta culpa —yo sé que la siento— por haberla de algún modo alentado. Cuando ella se acerca demasiado al filo, es aterrador.

La casa misma es un personaje clave en la película. ¿La hallaron en una locación en particular? ¿La construyeron? ¿Por dónde comenzaron a intentar pergeñar el tipo adecuado de propiedad?
Fue difícil. Lo debatimos mientras buscábamos la casa: “La película se llama LA CASA OSCURA, debemos hallar el sitio indicado”. A veces sólo buscas una arquitectura particular, una atmósfera particular, o circunstancias particulares. Pero en este caso, se trataba de una casa que debía cambiar de forma, y estar junto a un lago, ser idílica y pintoresca, pero también contar la historia de un hombre que básicamente no está presente.

Contamos con una diseñadora de producción extraordinaria, Kathrin Eder, quien hizo un trabajo extraordinario sobre la historia de fondo. ¿Dónde ponen los zapatos? ¿Por qué ponen sus zapatos allí? Entran a la casa mojados por la lluvia, ¿llueve mucho? Así que, terminas construyendo una vida para estas personas que se debe ver plasmada en las imágenes. La idea es que el público vaya siguiendo eso paso a paso.

Además es una casa que se convierte un poquito en una pesadilla laberíntica. Por lo tanto, queríamos manejar la geografía del lugar, de manera tal que puedas familiarizar al público con su disposición, así se sienten cómodos en ella. Y luego las cosas empiezan a cambiar.

La geografía en los sueños siempre es interesante porque los espacios crecen y cambian, las puertas se abren a espacios diferentes. Descubres nuevas secciones de tu propia casa. Creo que podemos pasarnos el día entero hablando de lo que necesariamente significa eso, pero ese era un poco el lenguaje que queríamos instaurar en la película.

Por supuesto, no pudimos hallar una casa que se adaptara exactamente a todas nuestras necesidades. Así que, encontramos una casa, y la modificamos bastante. La casa en la película es una combinación de elementos escenográficos, fachadas digitales y el sitio verdadero. Le agregamos cosas, lo cambiamos, lo alteramos de distintas maneras. Pero estamos realmente contentos de haber hallado una locación de base que pudiéramos habitar, de manera que no se sintiera todo como un rodaje en decorados. Realmente quieres sentir los árboles y la atmósfera inquietante del lago que entra por las ventanas. Es complicado a veces desde el punto de vista de la logística, pero realmente queríamos intentar hacerlo bien. Fuimos muy afortunados de encontrar ese lugar.

En la película juegas con imágenes de siluetas de personas que aparecen en la arquitectura de la casa. ¿Cómo surgió eso?
Un gran aspecto de eso es el terror arquitectónico que está mayormente inspirado en libros como House of leaves, y la idea de que esos espacios que cambian pueden ser un reflejo de los cambios en la mente. Algo que no habíamos visto antes es esta idea de una figura que aparece en la arquitectura. Como sabemos que Owen construyó la casa, de hecho construye varias casas, quizás se ha suplantado a sí mismo en algún lugar dentro de esta maquinación. Nos pareció una forma maravillosa de revelar espíritus, o ideas de espíritus.

Creamos muchas de esas imágenes directamente a partir de ilusiones ópticas clásicas. La más famosa es el hombre que aparece en las columnas. Y hay algo muy inquietante para mí, y contradictorio, en mostrar una forma usando una ausencia de espacio, porque no puedo poner mi dedo sobre ella, y es algo magníficamente desconcertante.

Contamos con un cineasta extraordinario, Patrick Horvath, que es amigo mío, y con quien trabajé en Southbound, y que además es artista visual. Se sumó al proyecto para ayudarnos a crear las ilusiones.

Para poder captar la ilusión debes estar parado en el lugar indicado. Si das un paso a la izquierda, se desvanece. Eso es parte del truco. Pat sencillamente fue a acampar al lugar y a veces pasaba la noche allí —mientras el resto de nosotros estábamos preparando la película— intentando comprender cómo dar vida a estas ilusiones. Las construimos todas en los sets, pero también están modificadas digitalmente. Algunas de ellas existen. Hay numerosos corredores que puedes atravesar, y si te giras en el momento adecuado, verás a un hombre parado detrás de ti.

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